Objetivo común: la lucha contra la resistencia antimicrobiana

El 18 de noviembre se conmemora el Día Europeo para el Uso Prudente de los Antibióticos. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) mediante su Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) lanza una nueva campaña cuyo principal objetivo es concienciar a toda la población sobre el uso adecuado de los antibióticos, ya que su utilización indiscriminada es la principal causa del aumento de la resistencia bacteriana frente a estos medicamentos tanto en salud humana como animal. La resistencia a los antimicrobianos se debe principalmente al uso excesivo y abusivo de antibióticos, antisépticos y antifúngicos. Afecta a los seres humanos, a los animales, a las plantas y al medio ambiente. Para dimensionar el problema. a nivel mundial, entre 1,27 millones y 4,95 millones de personas murieron a causa de la resistencia a los antimicrobianos (RAM) en 2019; eso es más que el VIH/sida o la malaria.

El mal uso de los antibióticos puede derivar en un problema de salud pública que, según algunos organismos sanitarios, va en aumento porque, además de la resistencia bacteriana, existe el impacto que ejercen los antibióticos en la selección de poblaciones bacterianas beneficiosas de la microbiota intestinal, asociado con un aumento en la susceptibilidad a varias enfermedades crónicas en la población. Por ello, es importante poner especial atención en el uso excesivo o el mal uso de los antibióticos en etapas muy tempranas que puede derivar en el incremento del número de pacientes que, a medio plazo, podrían quedar indefensos ante bacterias que hayan desarrollado resistencia a los antibióticos.

El uso de antibióticos en la salud animal.

Los animales, del mismo modo que las personas, padecen enfermedades y requieren una adecuada atención del veterinario, del ganadero y del dueño del animal. Al igual que con todos los medicamentos veterinarios, se promueve el uso responsable de antibióticos para tratar enfermedades bacterianas en todos los animales, tanto de compañía como de producción.

Esto implica utilizar las cantidades precisas, durante el tiempo correcto, cuando sea necesario y solo bajo prescripción veterinaria. El uso responsable de medicamentos veterinarios se basa en un enfoque integral para controlar la enfermedad mediante conceptos que incluyen: bioseguridad en las granjas, instalaciones necesarias, buena higiene, nutrición adecuada, control regular de la sanidad y bienestar animal, incluida la vacunación cuando sea necesaria, y el establecimiento de un plan sanitario.

En la Unión Europea se cuenta con unos altos estándares de sanidad y bienestar de los animales, y en este contexto, los antibióticos juegan un papel muy importante para salvaguardar la salud y el bienestar los mismos, tanto los de compañía como de producción. El tratamiento de las enfermedades bacterianas puede aliviar y prevenir el sufrimiento, y en el caso de las zoonosis (enfermedades que pueden ser transmitidas entre animales y personas) incluso prevenir la aparición de la infección en las personas. El compromiso de las autoridades europeas para mantener el bienestar de los animales incluye el uso responsable de los antibióticos, siguiendo las instrucciones del veterinario.

Las restricciones en el uso de antibióticos para el mantenimiento de la sanidad animal pueden tener repercusión en el bienestar de los mismos, por lo que resulta esencial que las limitaciones se basen en la ciencia y no comprometan la sanidad y el bienestar de los animales.

Bacterias más resistentes.

El tratamiento con antibióticos en animales o en las personas puede potenciar la selección de bacterias resistentes. Sin embargo, algunos expertos coinciden en que el problema de falta de eficacia de los tratamientos en medicina humana se debe principalmente a la propia medicina humana. El grupo europeo de expertos evaluadores del Comité de Medicamentos Veterinarios (CVMP) de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), exponen en el borrador de la “Estrategia sobre antimicrobianos” que: se reconoce que la principal causa de las resistencias en las personas es el uso de antimicrobianos en las personas o en la salud humana.

De acuerdo con la legislación de la UE, los antibióticos para tratar a los animales, solo pueden ser prescritos por veterinarios. El veterinario prescribirá un antibiótico solo si es necesario y es muy importante que los responsables de los animales sigan fielmente la pauta en cuanto a dosis y duración del tratamiento indicado por su veterinario. Reducir la duración del tratamiento o reducir la dosis prescrita afectará a la eficacia del tratamiento y podría permitir la supervivencia de bacterias resistentes.

Nuestros animales de compañía también pueden enfermar y podrían necesitar tratamiento con antibióticos. Es importante que los antibióticos estén disponibles para que los veterinarios puedan tratar a nuestros animales de compañía cuando enfermen. Es esencial que las políticas sobre el uso de antibióticos para todos los animales se basen en la evidencia científica y no comprometan la salud y bienestar de los mismos.

Acción conjunta.

El Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), del que AMVAC forma parte como una de las asociaciones profesionales de referencia, es un plan estratégico y de acción cuyo objetivo es reducir el riesgo de selección y diseminación de resistencia a los antibióticos y, consecuentemente, reducir el impacto de este problema sobre la salud de las personas y los animales, preservando de manera sostenible la eficacia de los antibióticos existentes. El PRAN fue aprobado en el año 2014 por el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de la Salud y por la Conferencia Intersectorial de Agricultura como respuesta a la Comunicación de la Comisión Europea del 17 de noviembre de 2011, que solicitó a los Estados miembros un Plan de Acción sobre Resistencias Antimicrobianas, así como a las Conclusiones del Consejo de la UE del 29 de mayo de 2012, en las que se instó a un abordaje conjunto de este problema. El período de vigencia del primer PRAN fue de cinco años (2014-2018).

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